Con el tiempo y después de 13 o 14 años practicándolo, me paro y pienso cómo habría sido mi vida sin deporte y no la concibo. Me ha dado muchísimo y lo único que me ha podido quitar ha sido alguna noche de fiesta. Dicen que los deportistas están hechos de una pasta especial y la verdad es que creo que el deporte te da otra visión de la vida.

Me ha dado satisfacción personal, pero no sólo eso. Me ha dado también unos valores propios que se desprenden del deporte y a mi forma de ver, más aún en los deportes de equipo. Me ha dado la oportunidad de viajar y de pasar grandísimos momentos. Me ha dado la satisfacción de los deberes bien hechos con las victorias y la oportunidad de aprender con cada derrota.

Me ha dado todo eso y mucho más. Lo más importante, la posibilidad de conocer a grandes personas, con las que día a día desde hace 13 años se ha ido creando una amistad, un sentimiento de unión más allá de discusiones y de distanciamientos ocasionales, porque tras esas desavenencias tenemos que seguir luchando por un mismo objetivo, y eso, al fin y al cabo, es lo que más une. Seguramente sea a ellas a unas de las que más eche de menos en mi Erasmus… son tres días a la semana juntas más los viajes del fin de semana. Son muchas fiestas, muchas horas y muchas anécdotas, muchas alegrías y alguna tristeza. Muchos momentos juntas.


Mucho más que compañeras de equipo son
AMIGAS. De esas que sabes que
ESTUVIERON,
ESTÁN y que de una forma u otra
ESTARÁN siempre.